haber ido a un industrial
Enero 8th, 2012Hacia dónde tiene que ir nuestro sistema económico
Diciembre 18th, 2011Casi toda mi vida viajé en colectivo, desde chico fui notando particularidades de ese transporte público conrespecto a los privados y a los demás transportes públicos de aquí y de otros países.
En la decada de los 90, el colectivo era un ambiente ameno y desregulado, al subir era el chofer el que vendía los boletos, recibía el dinero, hacía las cuentas, daba el vuelto y extendía su mano para darte el ticket de unos 4×1cm, que en cada línea tenía un diseño distinto combinando 2 o 3 colores en frajas verticales.
Se podía charlar con el chofer y el mismo podía fumar mientras manejaba.
Antes de las regulaciones, de que las reglas golpeen al carisma de la gente con su sequedad, había grandes incongruencias dentro del colectivo. Los respaldos de los asientos parecían diseñados para tortugas, donde uno si al sentarse intentaba imitar la silueta del mismo, quedaba encorvado hacia adelante con un dintel presionandole la nuca. Era posible -pensaba- que hayan sido diseñados por un único anciano, cuya espalda encajara perfectamente en aquel tazón vertical. De ser así, la explicación para que una sola persona tenga tanto poder de decisión pudo haber sido porque tuviera un gran talento humano o porque era director de la comisión reguladora de transportes y ninguna empresa se animaba a cambiar de diseño para no quedar mal con él. Algún día quizás lo sabré.
Otra curiosidad eran las ventanas, que no encajaban con la línea de asientos dando como resultado que algunos asientos tengan una ventana dedicada enteramente al pasajero, otros asientos con acceso parcial y otros más con la vista totalmente interrumpida por un marco de 30 cm que separaba ventana de ventana.
Vista de frente, la avertura contaba con 2 vidrios corredizos, donde cada uno cerraba una mitad de la misma. Cada uno de estos vidrios al abrirse, podía deslizarse hasta el final del riel, siendo su límite el marco opuesto de la ventana.
En los lugares donde una ventana estaba dispuesta entre dos asientos, si el pasajero de adelante abría su mitad hasta donde pudiese, entonces el pasajero detrás suyo, tendría doble vidrio obstaculizando su vista.
Aquí es donde nace el dilema, donde se disputan razones superiores como el disfrute, el egoismo y la codicia o el equilibrio, el balance y la justicia.
Una persona en su despreocupación pudiese abrir la ventana hasta el final. La persona detrás suyo podría interpretar esto como un abuso, donde la persona de adelante debiera conocer su derecho a tener la ventana abierta, pero sin interrumpir la ventana de la persona de atrás.
He visto gente discutir por esto. yo mismo en el micro escolar, que tenía el mismo diseño, tomé posición estratégica apoyando mi brazo para impedir que el que tuviera acceso a la misma ventana no tomase más de la mitad.
Sentarse en el asiento del dilema, cuando no había pasajeros contiguos, daba el placer de abrir la ventana en la total mitad de su extensión, permitiendo al viento entrar en volúmenes más que suficientes, haciendote sentir que volás a un metro y medio por encima de la calle, conectandote con la libertad.
Un sentimiento tan sublime no tarda en convencerte de que podrías abrir la ventana de esa manera sin importar si hay alguien al lado. Y alguna vez lo he hecho.
Por si a alguno le parece una pavada, creanme que en verano con 34 grados de calor en Buenos Aires, la ventana no es un factor menor.
Años más tarde las ventanas fueron reguladas con tacos incrustados en los rieles que impedian abrir más de un cuarto cada panel, entonces la injusticia se veía de otra manera al no poder abrir la ventana totalmente ¡aunque uno estuviera totalmente solo en el colectivo! pero la regularización de ventanas apareció para no molestar a los pasajeros contiguos, ni por negligencia ni por egoismo.
Esto me hace pensar en la economía, donde algunos tienen mucho dinero y otros poco. De los primeros algunos enfermos de codicia y otros solo tomando lo que otros no se atreven a tomar. De los segundos … bueno… son el 90% . Supongo que así como las discusiones en el colectivo, estallido tras estallido la sociedad irá cambiando a algo más equitativo para todos, ya sea un capitalismo menos agresivo o un seudosocialismo evolucionado.
Pero hay algo que seguiría quedando en el tintero,
Porque si bien es verdad que nunca he visto a nadie más discutir acerca de cuan abierta tenía su ventana ni demandarle más espacio de abertura al pasajero de adelante, tampoco he visto a nadie más disfrutar sacando medio cuerpo fuera del colectivo ni sonreir al encontrar 2 asientos vacíos.
Navegando con rumbo.
Diciembre 30th, 2010¿Cuanta luz entrará en nuestra casa?
Diciembre 7th, 2010El conocimiento sabe renegar de la sabiduría
Diciembre 7th, 2010El ha dicho que tiene respuesta para todo, pero no contestó ninguna pregunta.
El dijo que ya sabe todo lo que le voy a decir y que no esta dispuesto a dialogar.
Dijo que nos ha tratado de ayudar, pero que no piensa sacarle peras a estos sauces llorones.
Dijo que sabe aceptar sus errores, pero dijo que es ejemplar, que lo tomemos por ejemplo.
También dijo que soy causante de mis males, ingeniero de mis desgracias.
Sus ataques fueron respondidos con cuestionamientos, yo le dije que no mido la rigidez con que sigue las reglas, yo mido la flexibilidad con la que me ama.
Su imponente imagen trastabilla y amenaza con caer.
Sus recuerdos parecen haberse distorsionado, el pasado es algo heroico para él, cuando yo solo veo cenizas.
Su familia se destruye a su alrededor y el piensa que no debería gastar más energía en el asunto. Ahora que el ultimo eslabón que lo respetaba le perdió la estima decide renunciar a la tarea de ser buena familia, sosteniendo que su conducta es irreprochable.
¿Qué importa quién gana una discusión? Aquí yo he perdido un hermano, y el ha perdido 2 hermanos, una hermana y pronto perderá una madre.
Espero que con esta frase, el título tenga sentido para ustedes.
Daniel Nuske
Quiero esperarte un día
Octubre 26th, 2010Una vez cada tantos años pasa
Octubre 18th, 2010Se dice que la tierra gira alrededor del sol y que tarda 1 año y 6 horas en dar la vuelta completa, entonces al año le faltan 6 horas, pero una vez cada tantos años, febrero tiene 29 días. Una vez cada muchos años los naranjos tienen su mejor temporada, y los glaciares terminan de renovarse también una vez cada muchos años. De vez en cuando crece una planta encima de otra que fue quemada, y el hueco de un volcán se llena de agua para formar un lago. Uno vive con la esperanza de ver una estrella fugaz mientras vive en la ciudad, o ver la luna naciendo sobre las aguas del río, pero no siempre se puede, o uno pierde la oportunidad. Una vez cada tanto uno termina de estudiar, se muda, y también se egresa de la universidad, uno vive muchas cosas, que una vez cada tantos años cambian y a veces, nos guste o no, vuelven a cambiar.
Ya nadie cree en el amor, pero una vez cada tantos años, pasa.
21-12-2009
Dnuske y el amor
Agosto 19th, 2010El amor es, algo que permanece en el aire, no me lo imagino como un estado del humano, sino como un descanso que uno se toma. Yo lo vivo como una fantasía, me Alejo de este mundo cuando siento amor, y no quiero bajar a la tierra. Tampoco quiero terrenizar al amor y analizarlo fríamente, prefiero ignorar la quimica que se mueve dentro mío y perderme en el sentir. Y usar así ese análisis para los demás aspectos de la vida.
Con este concepto de amor, fantástico e ilustre, si existe el amor a primera vista, el amor por Facebook, el amor a alguien que ni siquiera te cae bien, y todas las variedades que mas de una vez mendetuve a juzgar si son autenticas o no. Todo lo que sentimos es autentico por mas retorcido que sea. Los sentimientos que no dejemos ser se encargaran de entristecernos y cambiarnos nuestra escencia como persona, y volverán algún día con mas fuerza para romper la represa.
un día más de indignación.
Julio 12th, 2010disculpenme si sueno paranoico. Es simplemente que no puedo soportarlo.
Dnuske
La Hora muerta
Junio 20th, 2010Más que una ordenanza es una ley, y más que una ley, es una necesidad!
El pedido es claro, se refiere a la situación de que los relojes de exposición pública, ya sea de torres o edificios así como los establecidos en distintas esquinas, cuando quedan sin mantenimiento y dejan de funcionar, sus agujas reposan inmóbiles apuntando hacia cualquier lado y confunden así a cualquiera que los vea. Si la diferencia de horas entre la que marca el reloj y la que uno estima es grande, uno descree ese reloj, pero si tiene 20 minutos de diferencia con la hora real alguien podría creer que va a llegar tarde, o descansa creyendo que tiene tiempo de sobra. El pide que los relojes que no funcion tengan las agujas muertas. de manera que si uno ve un reloj con las agujas rendidas a la gravedad es un reloj que no funciona, y esto trae como beneficio que la gente además de no confundirse más la hora, se anime a denunciar al municipio o a quien corresponda, que un reloj está presuntamente descompuesto. No ignora el detalle de que cuando las agujas de los relojes que no funcionan cedan, van a marcar las 6 y media, pero le parece que la ganancia es mayor. Unos minutos de confusión diaria todos los dias cuando se acercan las 6 y media a favor de obtener nuevamente confianza en todos los relojes.
Afortunadamente ya hace muchos años que pasó esto, pero desde el día en que se aprobó la ley, a esa hora, a ese pasaje entre la mentira y la verdad, entre la cordura y la disfunción, se le llamó la hora muerta.
Al día de hoy, hubo ya cientos de casos donde esta decisión fue un trago amargo para muchos, al hacerse más confiables los relojes, la primer suposición es que su hora es verdadera, de esa manera medio dormidos en invierno vieron que eran las 6:30 y necestiando levantarse a las 7 durmieron hasta sospechar por la mucha claridad que entraba por la ventana.
Se quemaron tortas, se olvidaron hijos en el colegio, se llegó tarde a fiestas de cumpleaños, en fin… esta vez me quiero centrar en una historia, de amor porsupuesto. Porque una torta, se vuelve a preparar, los hijos mal que mal pueden recogerse más tarde, y uno cumple años una vez cada tanto.
…pero el amor, es el mas raro de los beneficios, se escapa cuando creemos que lo tenemos aferrado, llega cuando no lo esperamos o se desliza por un costado cuando estamos tranquilos.
En este caso el amor iba a estar ahí cuando se encuentren el y ella.
Ella esperaba llegar a las 6. Claro, nadie es tan tonto para citarse a las seis y media, pero la vorágine de la hora pico puede más que las ganas de llegar a tiempo.
El estaba vestido de traje negro, su tapado liviano bailaba un poco por el viento y las hojas pasaban cada tanto por debajo, el sol de otoño que calienta pero no molesta, y el confiable y superior reloj, bien abulonado al piso, con su conjuntiva blanca y sus labranzas que lo adornaban en su calidad de controlador de las vidas.
Junto al hombre llegó una señorita, antes de mirarla ojea el reloj, y piensa que ese era un buen lugar de encuentro, una isla de vereda entre una avenida en forma de Y, con un reloj en su lomo.
cuando las casualidades se juntan con las voluntades y luchan por ver quién afecta más a la realidad pueden pasar cosas muy curiosas.
La señorita le preguntó al hombre, si este reloj estaba funcionando, se la veia nerviosa, y ella cuando está nerviosa habla, y quizá habla demás.
Solo dijo que le gusta el otoño, y que las ojas hacen un ruidito cuando van raspando el piso con el viento, ella estaba tan contenta esperando a alguien. Lo había conocido por carta, nunca le vió el rostro dijo, asique su sospresa iba a ser gigante, porque ellos ya se conocían por dentro, pero no por fuera.
El hombre bien parado, no anticuado pero sí antigüo, después de unos minutos de espera en silencio se sitió conmobido de un golpe que le sacó el aire de sus pulmones, al ponerse a pensar que a el le gusta el otoño y que su esperada no habría podido describirlo así, esto no significaba dudas, el no era un hombre de dudas, pero si significaba añoranza, de la magia que hubo en esa descripción. Mientras ella seguía hablando.
En unos momentos de silencio, ella pensó en muchas cosas y posibilidades, su esperado no vendría, o la había visto de lejos y se arrepintió.
En un momento de lucidez o locura se le ocurrió que el hombre de pie a su lado era el esperado, pero que estaba probándola, entonces se sacudió los nervios de encima y continuó con su descripción, que ella sabía que mostraba su pasión por la vida, por las cosas, no era el otoño ni los objetos, sino las ideas que plasmaba con eso. Su dialogo no duró más de 3 minutos y el hombre giró para verla, ya estaban siendo las seis y media, y el con los ojos brillosos de conmosión, vio el fuego en los ojos de ella y dijo: ya es la hora muerta. Que a su vez, significaba que no iba a esperar más.
Los esperados a veces llegan tarde, uno mismo a veces llega tarde para encontrarse con quien lo espera, pero el amor nunca llega tarde, y a las seis en punto estuvo de pie. Ahí.
Daniel Nuske